sábado, 9 de marzo de 2013

Bocetos


El blanco lienzo se extiende
Más allá del espacio y tiempo
El momento el trazo ha encontrado
Y a llenarlo lentamente aceptó

Trazos de una ciudad en llamas
Llamas eternas de destrucción
Destrucción de un futuro probable
Probable si tú eres tú, y yo soy yo

Así se dibuja una ciudad en crisis,
Devorada, carcomida
Esa que creó un monstruo
Y sí, ese monstruo soy yo

Pero el lienzo siempre llega más allá
Los trazos nunca completan el blanco
Porque éste nunca se acaba
Allí, en nuestro interior
Y más allá de la destrucción
El vacío se apodera de la mente.

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Una publicación sin duda inesperada... encontré este escrito en uno de mis viejos cuadernos, que si mi estimación es correcta pertenece a la segunda mitad del 2011. decidí remozar algunas partes y publicarlo, ya que creo que luce bien, no es el mejor de mis trabajos, pero me gusta particularmente la segunda estrofa, tal vez a algunos de ustedes también. Ojala pueda contar con alguna opinión al respecto.

lunes, 18 de febrero de 2013

Caída de una Pluma

…Sólo así podría definirlo, como la caída de una pluma. De movimiento errático, con piruetas informes, suaves, y eternas, que parecen acabar en un segundo y a la vez durar para siempre. Efímera belleza del movimiento, que al caer contra el suelo, termina por dejar un gusto melancólico, como un vino añejo, perdido en alguna bodega, empolvado, ese cual podría empezar una conversación, y terminarla en lágrimas. Solo así podría definir ese instante. 

La tarde estaba soleada, el viento soplaba fuerte, y los arboles se mecían frente a éste. Era una tarde monótona aburrida. De esas que uno solo se dedica a mirar por la ventana. De hecho, eso hacía, o pretendía hacer. Llamaste a la puerta, con la mirada perdida en el cielo, pareciendo desinteresada. No tenía ganas de verte, no quería salir de casa, pero menos aún quería seguir viendo por la ventana, sin ser parte del mundo. Pasaron las cuadras, conversando, bromeando, mientras el sol entibiaba el aire frío que no dejaba de soplar. Y en algún momento, no sé cómo ni cuándo, terminamos tirados sobre la hierba fresca del parque. 

Mirando el cielo, las hojas de los arboles danzaban, haciendo que la sombra cobrase vida. Era preocupante, comenzó a ser divertido estar allí. Tampoco sé por qué pasó, pero empezamos a jugar. Eso me llevo a dejar de pensar. Por eso, todo pasó tan rápido, como una caída, pero dio tantas vueltas como una pluma. Terminaste tumbándome. Al momento siguiente ya tenía los ojos cerrados. Estabas besándome. Me deje llevar… lo único que cruzó por mi cabeza, era que la razón por la que no quería salir de casa, era porque sabía que ese momento no llegaría, o creía saberlo cierto. 

La tarde desapareció frente a mis ojos, el sol comenzaba a despedir el día, y la pluma cayó al suelo. Desperté del letargo, y recordé que eso no pasaría, dejaría de pasar. Me dije, no pensaré en eso. Y no lo pensé, hasta que pasó. Fue una caída eterna, que duró un solo segundo.

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...Y al fin he vuelto. He estado mucho tiempo fuera. Me pregunto si algunos de quienes entraban a leer por aquí siguen por estos lados. Bueno... también me tomó mucho esfuerzo escribir esta historia, que sabía escribiría tarde o temprano, pero que no había sido capaz de escribir. De todas formas en todo este tiempo he recopilado un par de ideas y espero poder llevar a cabo otros cuentos, de otros géneros también, ya que este recae en el romance como muchos del blog. :) pretendo trabajar en uno de fantasía, para variar un poco.

Saludos a todos los lectores. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

El Precio


Un día una amiga dijo: “tu corazón bondadoso vale mucho, algún día te traerá muchas recompensas”. Supongo que le creí. Al día siguiente fui a visitar a un tasador, y le pregunté cuanto valía mi corazón. Éste me miró incrédulo y me preguntó “¿para qué quieres saber eso?”. Yo le repliqué, si se cuánto vale puedo tratar de subastarlo, si eventualmente valdrá algo, quiero saber cuánto vale ahora. Así recibo lo que vale pronto, ya que un peso vale más hoy que mañana.

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Se que correspondía publicar el primer cuento como premio de los ganadores del concurso realizado hace poco. Pero en vista y considerando de que tenia listo este cuento y que la verdad, no he encontrado la inspiración necesaria para hacer dichos, algo para revivir un poco el blog. Saludo a todos los lectores, en especial a quienes me llevaron a escribir este cuento,algunos para bien, otros para mal.

lunes, 13 de agosto de 2012

Laboratorio

Ordenando las cajas, muchas llenas de vacío.

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Probando 1... 2... 3... aquí vamos con los microcuentos :) una previa de lo que estoy preparando para Concepción en 100 palabras. Ojalá les guste... animo y fuerzas... parte un semestre otra vez. Esta vez, le darés daré una tarea importante :) como muchos otros microcuentos, se han entendido de muchas maneras distintas. Cuando lean el cuento por favor en los comentarios dejen su interpretación del cuento. Regalaré un cuento a  la mejor respuesta. tienen hasta el 4 de Septiembre :). Por favor coloquen nombre o algun tipo de distinción en el post, ya que si son anónimos pueden ser elegidas dichas respuestas como ganadoras. Saludos!.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Cosas Vivientes

Las melodías fluyen en el espacio, informes, recorriendo miles de caminos, rodeando bellos parajes y desolación del vacío que hay en ellos. Aun así, el paso del tiempo, que fue capaz de derribar muros y arboles por igual, no fue capaz de matar la belleza del lugar. Aun cayendo uno a uno, la compasión de la lluvia lavó la oscuridad de la desolación. Como un paraje  que dormirá por la eternidad.

El camino siempre es lóbrego, mas los espíritus se ocultan en las sombras, haciendo saber que en el silencio y la oscuridad partirán.  Aunque el aire se haga pesado, dejan atrás el valle tras de sí, porque para si mismos dicen, que no podrán llevarlo a como alguna vez se erigió. Mas no son solo aminas, esos espíritus arrastran pesados cuerpos, hasta que el rio los haga fluir hasta un lugar lejano.

El refugio de todos esta ahí y no está también. Es tan grande que no lo ven, y es tan cercano, que no lo creemos allí. Y si, tu también estas allí. Pero no me verás jamás… porque cuan enorme castillo de vidrio se alza sobre todos, cobijándolos de la tormenta, una pequeña grieta jamás se notará. Tal vez el soplo del viento solo dará la duda, y un propósito de avanzar.

Llega el momento donde los espíritus se separan…. Los caminos bifurcan, y la noche reclama su melancolía. El viento dice que no hay que pensar en más de un camino, porque solo uno has de elegir, hasta que vuelva a partir. La luna resiente, y se apiada… y ayuda a los espíritus a caminar juntos en cada uno de sus caminos, hasta que se despide silenciosa en el quiebre del amanecer.

El amanecer llega lento y poderoso, cegando al espíritu y amainando el viento. Acallando las voces, escondiendo a los demonios, en las sombras de los cuerpos, aunque nunca se marchan, y mi voz ya no la oyen. El vacío que se presenta adelante desorienta, y al final cada uno solo puede elegir que hacer con todo el peso cargado a lo largo del camino. Y yo aquí sin poder, porque el viento no soplará en este nuevo día, aunque estuve al lado de todos, estuve al lado tuyo, sin poder.

Las melodías fluyen en el espacio, informes, recorriendo miles de caminos, que se transforman en negro y blanco, porque lo hay todo, y también hay nada, pero nada esta creado, porque aunque el viento deje de soplar, y la lluvia deje de lavar, eventualmente algo hará las cosas cambiar. Porque no son los cuerpos, son los espíritus quienes caminan, porque lo que fluyen son cosas vivientes.

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He de decir, lo siento. he dejado el blog de lado de una manera horrible este año. Sin embargo, no he de dejar este viaje de lado. Agradesco enormemente el apoyo que algunos lectores han dado al blog a pesar de su poco movimiento. Mis saludos para todos mis lectores más cotidianos, que tal vez son contados, pero sépanse apreciados. 

Con respecto a este cuento, claramente tiene influencias de muchas cosas, y tal vez, no sea sorprendente decir que refleja una etapa de la vida, mia y tal vez de todos, al fin y al cabo, estamos vivos. De alguna manera siempre supe que un escrito de estas caracteristicas existiría, puesto que de alguna manera quería poder reflejar lo que la música me entregó y como yo de alguna manera podía retribuir lo que ésta me da. "In My Remains", "I'll Be Gone", "Castle Of Glass", "Tinfoil" y "Powerless" se cuentan como banda sonora de este humilde cuento, homónimo en español al disco al cual estas canciones pertenecen.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Manzano

Siempre pensé en que esa casa era muy extraña. Era pequeñita, maltratada y, al parecer, deshabitada. Estaba entre enormes edificios. Cada día un hombre flaco y barbón pasaba echar un poco de agua a un famélico manzano, lo que la gente lo miraba con curiosidad. Los meses pasaron y llegó el verano. Aquel día el hombre estaba sentado bajo el florido árbol. Esa tarde la gente se acercó y preguntó que hacia. El hombre les sonreía y les daba un papelito. 
"Aún quienes no hablamos necesitamos ser escuchados". 

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Hace tiempo que no podía sentar cabeza y escribir... así que decidí volver a mis comienzos y simplemente dejar que las palabras fluyan. ojalá les guste. he estado en un largo hiatus pero comentaré que tanto mis proyectos a corto y a largo plazo mantendrán su curso. A paso lento, pero seguro. No quiero subir capítulos de mi novela hasta que tenga la convicción de que podré llegar a su termino en un corto plazo. Mis saludos para todos quienes merodean el blog de tanto en tanto... o tal vez, si es que había alguien esperando alguna actualización. tengan paciencia, no esperen mucho de mi en junio. en julio, ya veremos, espero sea un buen mes para el blog. Tanto tiempo ha pasado, así que para quienes os importa, ya ha pasado el tercer aniversario del blog.

lunes, 9 de enero de 2012

Santiago en 100 Palabras: Trabajando en Invierno

Sebastián frotó sus manos. El amanecer gris pálido hacía lucir abandonadas y tétricas esas viejas calles de Estación central. Paseaba un carro. En un momento, llegó afuera del terminal y preparó sopaipillas y agua caliente. Sus mejillas se congelaban, tanto como su espalda que era mirada penetrantemente por la cordillera de los Andes. Colgó un cartelito, que decía “desayunos para pasar el frío”, y se sentó entumido a esperar a sus madrugadores clientes.

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Hace tiempo había prometido subir los 3 cuentos con los que participé el año pasado en el concurso Santiago en 100 palabras, ya que debían ser inéditos para concursar. como no consiguieron premio, aquí están. aprovecho la instancia para comentarles que este año de nuevo haré el intento... veremos si esta vez resulta mejor :). esta vez, dedico este cuento a todos los amantes de la literatura urbana.

domingo, 8 de enero de 2012

Escenarios Lunares

El viento soplaba presuroso en la ciudad. Era media noche, y la luna llena iluminaba las calles, salvo por esporádicas interrupciones de pequeñas nubes que paseaban solitarias por el firmamento. Un hombre caminaba diligente entre las manzanas del distrito comercial. El silencio se apoderaba del lugar… solo se podían oír los periódicos abandonados en el suelo revolotear a causa del viento y el ondear de su largo abrigo marrón. Su rostro iba demarcado de ojeras, con la mirada cabizbaja y los labios apretados, el cabello desaliñado, con un maletín que delataba que recientemente había dejado su lugar de trabajo.

De pronto, oyó pasos a la distancia, y a medida que se aproximaba hacia una pequeña plaza, los pasos se hacían más y más fuertes. Al llegar a una esquina, se encontró  con otra persona que venía  desde la calle perpendicular a la suya. Una mujer que parecía ansiosa por llegar a su hogar. El fuerte sonido que oía provenía de sus tacones. Ésta dirigió una mirada hacia el sombrío hombre, y prosiguió en silencio. El hombre sin inmutarse hizo lo mismo. Eventualmente, arribó a dicha plaza y tomó asiento en una de las bancas. El cielo había estado oscureciendo gradualmente por una nube, sin embargo, en el momento que éste se sentó, la nube acabó de pasar y la luna iluminó todo de nuevo. El hombre se dedicó a contemplar la escena en silencio mientras recuperaba el aliento.

Se levantó y miró a su alrededor para ver si lograba divisar esta vez algún alma. No hubo resultado alguno. Solo calló y se dijo a si mismo: “la luz puede llegar hasta en los momentos más oscuros, sin embargo, no siempre está a nuestro control, y quizás más de alguna vez simplemente preferimos errar a esperarla. Así mismo, nadie tiende a esperar la luna, cuando ésta nos trae luz en la oscuridad… o tal vez, yo la espero con calma, porque temo a que su luz se vaya”. El hombre siguió su camino en silencio, con el maletín colgando en su hombro y despidiendo la noche para llegar a su hogar. Quien sabe que misterios esconde la noche, aunque la ansiedad, puede que hagan que no llegue nunca el día.

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Se que aún estoy en deuda con muchos proyectos. pero me pondré al día este mes. también pido paciencia puesto que espero intentar una vez más con el concurso Santiago en cien palabras. No deseo extenderme mucho, así que simplemente, desear a todos un muy buen inicio del año.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Expresos Navideños

Eran alrededor de las nueve, en una fría noche de diciembre. Las tiendas comenzaban a cerrar en el centro y las calles se comenzaban a vaciar. Aunque nevaba, Iris aun buscaba con la mirada perdida en las calles, un lugar donde encontrar algún brebaje reconfortante, antes de partir a casa, pero todos restaurantes y cafés estaban cerrando frente a ella. De pronto, vio una pequeña cafetería, bastante adornada acorde a las fechas. Con una pequeña puertita de madera con un diseño bastante artesanal, y en el vidrio aún decía abierto, así que se aproximó a esta, aunque cuando llegó se dio cuenta que alguien se acercaba a mover el letrero, así que se detuvo. Sin embargo éste, abrió la puerta.

―Disculpa ―dijo el joven, vestido de barista, con un chalequillo negro, y el cabello alborotado del mismo color ―. ¿Venías por un café?
―No lo sé realmente… solo quería algo tibio que beber en esta fría noche… ―y tomo un respiro profundo para proseguir, ya que se sentía un tanto incomoda ―. Pero ya veo que estás cerrando, así que no hay problema.
―No te preocupes, siempre hay tiempo para un cliente más ―replicó servicialmente ―. Un último cliente por día es la tradición en nuestro café, por favor pasa.
―En serio, no hace falta molestarse.
―No es molestia, después de todo, sería triste cerrar con un café sospeso.
― ¿Qué quiere decir eso?
―Te contaré la historia adentro, es una tradición antigua.

Finalmente, Iris accedió a entrar. El lugar por dentro era bastante acogedor, decorado con guirnaldas y un gran árbol navideño, decorado con esferas pintadas a mano. Si bien era un salón pequeño había espacio suficiente para unas cuantas mesitas y una barra, todo de madera barnizada. La luz era tenue, pero anaranjada, y hacía parecer que el frío no podía entrar allí. El lugar estaba vacío así que se sentó en la barra, algo apenada de causar trabajo adicional.

― ¿Qué es un café sospeso?
― Un café en suspenso… ―carraspeo para aclarar un poco su voz ―. Es una tradición no muy usada hoy en día, pero nosotros la seguimos practicando aquí. Es una costumbre napolitana, donde un cliente al tomar un café cancela un segundo y lo deja en suspenso. Cuando llega otro cliente, este puede consultar si hay alguno disponible y servírselo. En nuestro caso, nosotros no dejamos que se pierda un café en suspenso, así que si queda alguno se lo ofrecemos a nuestro último cliente del día ―narró mientras cambiaba el letrero en la puerta y se volvía a dirigir a la barra para prepararlo.
―Entiendo… pero tal vez un expresso no sea tan reconfortante como lo que busco
―Será un latte entonces. Todo café en nuestra tienda tiene el mismo precio, así que estará bien ―y en seguida se dirigió a la maquina a filtrar café recién preparado y a vaporizar la leche ―. ¿Qué esencia quieres agregarle?
― Hm… ¿tendrás cereza?
―Claro, en un momento estará listo ―y siguió trabajando en el café.

Luego de servirlo en una taza de cappuccino y haberle acomodado un platito con galletas navideñas a un costado, volvió a la máquina de cafés y preparó un expresso doble para sí mismo y también lo acompaño de algunas galletas, luego tomo asiento en una silla que tenía para descansar de ese lado de la barra. Iris agrego algo de azúcar a su café y lo revolvió lentamente en silencio. En tanto el joven bebió un poco de su café amargo y mordisqueo una galleta, luego trató de empezar algo de conversación.

― ¿Han sido días difíciles verdad? ―preguntó el barista con la mirada perdida en las luces del árbol.
― ¿Por qué lo dices? ―respondió algo intrigada.
―No muy a menudo tenemos clientes a estas horas tan cerca de navidad, pareciera que todo el mundo tiene que hacer algo, y olvidan el calor del café por unos cuantos días.
―Es cierto… últimamente no ha andado todo bien, pero, aun así espero con ansias la navidad, compartir con la gente que quiero, y no pensar más en las cosas malas.
―Suena bien… pero entonces, ¿podría preguntar que te trae aquí?
―Necesitaba pensar un poco, o al menos, tratar de seguir al sentido común.
―Es un buen lugar para ello ―dijo esta vez dirigiéndole la mirada a Iris ―. El café es un formidable compañero para esas cosas. A mí también me ha acompañado algún tiempo.
―De alguna manera, no esta tan mal saber que necesitaba esto.

Luego siguieron en silencio. Iris terminó su café y se alisto para irse. El barista solicitó un taxi para que la recogiera, y ella partió rumbo a casa. Pero su expresión no era del todo la misma, tal vez era un lugar invisible a la lejanía, tal vez solo había sido una taza de café, tal vez solo una conversación con un extraño, pero de alguna manera era grato saber que sin decir mucho, todavía se entendía lo que quería decir. Además, el joven le entregó una pequeña tarjeta de la cafetería. Camino a casa se dedicó a verla, y se dio cuenta que tenía una cita “Si estamos solos, también estamos juntos en eso”. Sonrió, y luego guardo la tarjeta, como si fuera su primer regalo de navidad.

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Ha pasado tiempo... en varias formas. Es el primer cuento que publico en un buen tiempo y el primero en varios meses que escribo como regalo. es sencillo, y tal vez algo acoplado a la epoca del año que estamos viviendo (Aunque realmente se aferra en parte a la cultura del hemisferio norte, donde nieva para estas fechas). Pamela :) Feliz Cumpleaños!, ojalá te guste :3.

Como siempre aprovecho el pie de nota para mandar saludo a los lectores del blog, que se que no son muchos, pero estan ahi. Pronto habrán noticias del cuento que les comenté en el grupo de facebook de este sitio. Pase lo que pase, ese cuento estará aqui antes de fin de año. En fin que tengan una bonita semana, ya que recién está empezando.





lunes, 17 de octubre de 2011

Fuegos artificiales, Epílogo de melodías

El tiempo transcurre rápido para los ojos de inmutables y numerosos robles, presentes en el parque que rápidamente se aglomeraban en los amplios espacios alrededor de la pileta y los columpios, todos ansiosos y expectantes a los fuegos artificiales que darían comienzo a un nuevo año. Sería sin duda una fecha especial, y a la vez muy distinto al resto, donde Alison acompañaría al alcalde en el discurso de las festividades, para pedir un minuto de silencio, en luto y respeto del difunto héroe que le salvó de un par de delincuentes hace tiempo.

Mientras trascurría la tarde, otra chica, llamada Charlotte, se sentó en un banquillo cierta distancia de la muchedumbre, sonriente, mientras tomaba de la mano a un chico, que parecía muy risueño y alegre mientras contaba uno que otro chiste. Luego vino el silencio y la chica comenzó a contemplar el hermoso atardecer que anunciaba la víspera del año nuevo.
―Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vine aquí ―dijo la chica―. Esperaba que fuera un tanto agridulce estar aquí, pero el año que ha pasado y el esplendor del verano no podrían hacer este lugar mejor ― añadió, recostándose en su hombro.
―Es hermoso en verdad, aunque tú lo haces mejor para mí ― Le respondió Ángel.

Un Chico se aproximó hacia el lugar, y se sentó en la hierba recostando la espalda en un árbol. Éste vestía de negro, con el cabello algo desaliñado, y traía un audífono puesto en uno de los oídos. Parecía perdido y absorto en un cuadernillo, que miraba fijamente. Además, a simple vista, carecía de cualquier espíritu festivo, o de espíritu alguno, de hecho. A Charlotte le pareció extraña la aparición de tal chico en un lugar tan lejano a los puntos de encuentro del parque, así que lo vio de reojo.
― ¿Ocurre algo? ―le susurró Ángel al oído.
―No es nada. Solo tengo la impresión de haber visto a ese tipo la última vez que estuve en este parque ―lo analizó un tanto con la mirada ―. Sin embargo, luce un tanto distinto, aunque quizás sea solo mi impresión ―después se ruborizó, al darse cuenta de que hablaba en voz alta y que el sujeto levantó la mirada hacia ella y se puso de pie.
― No es tu impresión ―dijo el lúgubre joven, con un tono oscuro y serio, aunque bastante forzado ―, recuerdo haberte visto en el parque hace medio año, la vez anterior que vine al parque. Y sí, he cambiado un poco, aunque tú tampoco luces exactamente igual ―dijo, un poco más calmo ―. Oh, Disculpa mis modales, mi nombre es Evan.
―Disculpa, no quise interrumpirte ―replicó algo nerviosa ―. Mi nombre es Charlotte, mucho gusto ―y luego dio paso a que se presentara su novio.
―Mi nombre es Angel, mucho gusto igualmente ―dijo alegremente ―. Disculpa si te molesto que habláramos de ti.
―Oh, no es molestia, tal vez os arruine el hermoso paisaje ―dijo Evan cortésmente.
―Nada de eso, te lo aseguro, bueno, ya que nos hemos conocido, porque no nos cuentas que te trae por aquí ― preguntó Charlotte con evidente curiosidad.

Evan narró lo que había ocurrido hace unos meses, en esa tarde que despidió al otoño y dio la bienvenida a un nevado invierno. En tanto Charlotte también le puso al tanto de la triste situación que había pasado en el parque, y como las cosas habían cambiado constantemente, hasta que llegase a conocer a su actual novio. El sol se fue escondiendo lentamente y el cielo ya se tornaba azul. Las estrellas llenaban copiosamente el cielo y el parque terminaba por repletarse con los curiosos vecinos de los alrededores. La conversación siguió apacible, hasta que una pregunta llenó el lugar de un aura muy tensa.

― ¿Si tienes tan malos recuerdos y no te sientes bien, porque te convenciste de venir aquí hoy? ― resolvió Charlotte.
―Vengo a despedirme, hay un ambiente muy festivo, pero lo que celebramos es un adiós, hay personas que para mí no existen ya… he decidido departir camino de esas memorias. Aún más importante, es el último adiós a la emotividad y alegría que alguna vez vivió en mi ―Evan se levantó y les dio la espalda por un momento, luego de haber dicho esas palabras con una franca y pesada oscuridad, luego les dio una mirada por sobre el hombro ―. Ha sido un gusto, tal vez nos encontremos más tarde, por ahora, me despido ―y entonces caminó lentamente acercándose hacia la pileta, ya que poco más delante de esta se encontraba el escenario donde se presentaría el alcalde y también Alison, particularmente Evan estaba interesado en ese luto, ya que sentía que era algo que el también necesitaba vivir.

Había muchas sillas acomodadas en el contorno de la pileta y la gente se había sentado para oír el discurso. Evan tomó asiento en la segunda fila, al lado de una chica de pelo largo. Delante se encontraban el alcalde y Alison. Se limitó a contemplar el entorno girando la cabeza. Diviso Charlotte y su novio un par de filas más atrás. En ese momento, la chica a su lado le miró de reojo, como si estuviera tratando de distinguir algún rasgo. Y en efecto, si lo había visto ya alguna vez por el parque, caminando sin rumbo ni prisa, carente de voluntad. Aunque cambiado físicamente, su mirada había permanecido congelada en el tiempo. Lo siguió observando hasta que este le dirigiera la palabra, ya que así podría conocer al único otro individuo que apareció en el parque esa noche nevada.

―Disculpa, ¿nos conocemos?
―No realmente… ―reconoció algo nerviosa ―, pero recuerdo haberte visto caminando un día en el parque, un día muy especial para mí. Tenía curiosidad de conocerte. Tal vez parezca tonto, pero luego de verte hablar con esa chica coincidió con un arribo inesperado para mí. Quizás no tiene conexión, pero puede también que sí.
―entonces tú fuiste quien presenció mi última conversación con Scarlet ― respondió cabizbajo ―. Pero bueno, si asumo bien e imagino que clase de arribo tuviste, entonces quizás haya alguna conexión, quizás sea parte del equilibrio de la vida.
―Disculpa, no quise traerte malos recuerdos. Mi nombre es Chiara, mucho gusto.

―Soy Evan, un gusto igualmente ―dijo con su típico tono imperturbable ―. Es curioso… eres la segunda persona que me reconoce desde esa vez en el parque.
―increíble que un mismo lugar y día puedan marcar a tantas personas, y de maneras tan distintas.

En ese momento, la chica del asiento delantero a ellos se volteó e integró a la conversación espontáneamente, aun esperando a que iniciaran las actividades propias de la festividad.

―No saben cuan cierto es eso. Un día basta, incluso, un segundo, para que cambie… para que te arrebaten un ser querido ―dijo quebradamente, pero luego suspiró y lucio un poco más aliviada ―. Soy Alison, quien realizará el pequeño recuerdo a Sebastian.

Luego de haberse presentado, y haberse percatado que todos habían estado la misma noche en el parque, Alison confesó que no se sentía preparada para realizar lo que debía sola, por lo que pidió a Evan que la acompañara y dijera algunas palabras, y le pareció el más indicado dada su peculiar forma de hablar, luego de escucharlo conversar. Para ese entonces, ya estaba oscuro y faltaba apenas una hora para el comienzo de un nuevo año. El alcalde entre tanto había comenzado las festividades, y estaba ya descendiendo del pequeño escenario para que Alison subiera. Tras ella subió Evan algo nervioso, pero con su rostro aun inmutable.

―Tal vez pocos o ninguno de ustedes conoció a Sebastian. Pero hoy estoy aquí para pedirles un minuto de silencio por él. Es lo menos que puedo hacer, ya que él se arriesgó y finalmente pago con su vida evitar que fuera atacada por unos delincuentes… Y porque es el único que quise tener junto a mí ―luego de eso, se quebró en llanto. Evan tomo su lugar en el podio desde el que hablaba Chiara para poder continuar.

―Han pasado 6 meses, pero el tiempo no puede borrar por si solo nuestras acciones. Nunca conocí a Sebastian, sin embargo, es imposible que no entienda el dolor de Alison. Día a día las personas pasan por este parque, con o sin motivos, algunos lo ocupan como parte de sus trayectos cotidianos, otros viven momentos especiales aquí. Lo que no cambia es que todos los que hemos estado aquí dejamos un poco de nuestro ser en este lugar ― dijo emotivamente pero aun sereno ―, y otros, dejan todo su ser. Tal vez, estas sean como pequeñas melodías, a la vista insignificantes, pero juntas día a día componen la sinfonía que da vida a este lugar. Ahora os pido un minuto de silencio, en memoria de quien dejo todo su ser aquí.

Apagaron las luces del escenario y solo los faroles del parque iluminaron al solemne público que apenas respiraba. El alcalde toco diez veces una pequeña campana. Luego de ello, al volver a encender las luces, Evan seguía en el podio, y a su lado estaba Alison, que al parecer le había pedido concluir el momento.

―La oscuridad es parte del mundo, no puede destruirse. Sin embargo, la luz también es parte de este. Desde el inmenso brillo del sol hasta el palido resplandor de una luciérnaga, pueden traer al mundo toda la alegría que la oscuridad consumió. Cada día es un nuevo mundo, que debe ser vivido.

Luego descendieron del escenario, entre algunos aplausos. Alison agradeció las palabras, y apunto que aunque eran simples, en cierto modo le daban ánimos de empezar a vivir otra vez. La medianoche estaba a unos minutos. Al bajar del escenario Chiara, Charlotte y Angel estaban esperándolos.

―No imaginé que alguien que pareciese tan desencantado de la vida pudiese decir palabras tan inspiradas ―le felicitó Charlotte.
― Tal vez si había una razón para habernos encontrado hoy, quienes estuvimos aquí ese día. ―agregó Chiara.
―Supongo que de una u otra manera todos hemos enfrentado a la luz y a la oscuridad en este parque, y cada quien hizo de sus sentimientos una melodía que de algún modo nos conecta a todos ― concluyó Evan algo más relajado.
―Siendo así, hoy compartiremos una luz de un nuevo comienzo, ¿no es así? ― les dijo Alison.

Pero entonces, su conversación fue interrumpida por el coro de voces que llevaba la cuenta regresiva al inicio del año nuevo. Cuando llegó, la gente emocionada vitoreo y saludo a sus seres queridos. En tanto, los cinco jóvenes fueron a sentarse en la hierba un poco alejados de la muchedumbre y se sentaron a observar los fuegos artificiales. Llamas de múltiples colores iluminaron el cielo, y todos de alguna manera se sintieron regocijados, como si la oscuridad de su interior también fuese adormecida por esa luz. Así es como los corazones dejan sus sentimientos como melodías, persiguiendo las luces que les guían, así se enlazan los caminos, escribiendo lo que llaman destino.

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Haber, por donde empiezo. primero, mis disculpas por dejar abandonado el blog por tanto tiempo, sin embargo, se me ha hecho complicado llevar el ritmo de escritura dado la estresante irrregularidad de la vida. En fin, este mes habrán varias actualizaciones. partiré por esta que es el 5to y último escrito de "Luz, melodía y corazón". decidí romper un poco el esquema y traerles un epílogo para esta historia, así que podría considerarse mi primera obra de más de un cuento/capítulo que he completado. En el menú de la derecha como podrán ver hay una sección para estos cuentos, por si desean leer la colección completa. estos, en orden serían Velas de Atardecer, Eco de Luciernagas, Lluvia de Cristales y Destellos de Fuego.

Ahora pasando a las noticias, con la decisión de facebook de admitir subscriptores para mensajes públicos he decidido que ocuparé esta herramienta para actualizar sobre actualizaciones del blog. así que os dejo mi dirección, para quienes deseen subscribirse. http://www.facebook.com/linkinboss . Finalmente, mis saludos afectuosos a quienes han estado esperando que actualize el blog, y también como siempre a quienes me han ayudado en su confección y publicidad. Hasta la próxima!

jueves, 18 de agosto de 2011

Llanto

La lluvia cae incesante
Como si el cielo se derrumbase
Sin embargo el suelo está seco
Las personas indiferentes

Como ácido carcome
Corroe, oxida, daña
Los ojos que la contemplan
Tiñéndolos de tinto

Luego llega un calor infernal
Apocalipsis de todo pensamiento
La mente se adormece
Destruida se postra al sueño
Y el mundo al fin se acaba.

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Hay cosas tan simples y comunes en la vida, y sin embargo estas representan todo un mundo. Saludos para mis lectores frecuentes, se quienes son, y se que ustedes también se sentirán identificados en la medida que leen el blog con el saludo. Espero que sea de su gusto mi nueva incursión en los versos libres, se que no es mi especialidad, pero hay veces que amerita el esfuerzo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Horneando Recuerdos

― Tres huevos, dos tazas y media de harina… ― Iba diciendo Kay mientras mesclaba los ingredientes en un bol, mientras tarareaba dulces melodías para amenizar el trabajo duro. Luego repartió la masa que había preparado sobre un mesón y comenzó a cortar las galletas con distintos moldes, dando vividas y alegres figuras. El sol se había ido hacía varias horas y la luna se imponía con su blanquecina luz por la ventana de la cocina, así que el sueño comenzó a mermar el ánimo de la chica, la cual se dejó caer en una silla luego de meter las galletas al horno y colocar un reloj con alarma para saber cuándo estas estarían listas. No paso mucho tiempo antes de que cayese lenta y suavemente en los brazos de Morfeo.

―Kay, Kay, ¡Despierta! ―dijo una voz grave y anciana ―. ¡O llegarás tarde!
― ¿Eh? ― respondió con somnolencia ―. ¿Dónde estoy?
―Pues en la sala de clases, ¿dónde más va a ser?... ―dijo de nuevo la voz, y a la vez sintió que algo jalaba levemente su pie. ―. ¿No pretenderás quedarte dormida el ultimo día no es así?

En ese minuto, Kay quedó congelada. Miró hacia el piso, y vio una difuminada sombra. En efecto, la voz provenía de un perro que estaba recostado junto a ella. Se veía ya anciano y de lento mover, con el color negro y café repartido por su cuerpo. Luego miró alrededor de la sala de clases, donde al parecer, nadie había notado la presencia de dicho ser.

― ¿Cómo es que estas aquí? ―susurró conmocionada ―. Pensé que no te volvería a ver.
― No podía perderme este día, como todos quienes están aquí… ― y en ese momento todos asomaron a ver por la ventana a como arribaban numerosas familias, para la ocasión. Cerrar una linda etapa. Despedirse del colegio.

La chica se quebrantó en lágrimas, estaba conmovida por dicha ocasión. Pero en ese abrir y cerrar de ojos, se encontró en un sitio completamente distinto. Una alfombra roja cubría el suelo del brillante y dorado lugar, mientras numerosas personas le rodeaban felicitándola. Sintió un golpe en sus piernas y vio como numerosas monedas caían ante ella. Se contentó, aunque no sabía que ocurría. De todas formas, se dejó caer de espalda, embargada en emociones.

Para su sorpresa, nunca llegó a golpear un respaldo. Se balanceo suavemente cual pluma y cayó a una superficie blanda como el algodón. Abrió los ojos, ansiosa de saber dónde se encontraba ahora. Una vasta superficie de nubes se extendía hasta que se perdía la vista. El perro se encontraba junto a ella de nuevo. Pero esta vez ya no era difuso e intangible, era vivido. Éste se acercó a ella y se posó junto a su mano.


―Aunque no me veas, siempre estoy aquí ―dijo el perro acurrucándose.
― No te alejes… ¡Por favor! ―imploró Kay con los ojos vidriosos.
―El cariño que todos sentimos por ti vivirá mientras tú lo sientas por nosotros ―le replicó ―. En cada sueño… en cada esperanza, nunca estas sola ―la chica solo guardo silencio y cerró los ojos.

Una alarma sonó y Kay saltó de su asiento. En efecto, había estado soñando. Una parte de ella aún se sentía triste… extrañaba a su fiel amigo. Sin embargo, siempre le consolaría saber que estaba ahí, de una u otra manera. Se dedicó empeñosamente a sacar las galletas recién horneadas. Tal vez pudo preparar otra cosa, pero quiso hacer la prueba, y seguir adelante. Sonrió mientras las decoraba, y luego tomó una pequeña galleta.

―En cada sueño viven nuestros seres queridos, si damos vida a nuestros actos, entonces siempre vivirán ― Se dijo a sí misma. Apagó la luz y se marchó, feliz, sabiéndose acompañada por quienes siempre estarán con ella.

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Mis escritos tienen el proposito de tocar las emociones de los demás. Por eso, estoy feliz de decir que este es uno de los pocos cuentos que he escrito como un regalo. Nao, feliz cumpleaños! =) gracias por tu apoyo al blog. No sé que más podría agregar, pienso que es un cuento distinto al resto, y por ello siempre me carcome la duda de que tan pulidas salen mis incurciones en nuevas ideas y géneros. =) asi que como siempre esperaré los comentarios de vosotros. bueno, por ser la ocación especial, ese será mi unico saludo. como siempre, pronto habrán nuevas novedades, pero prefiero no comprometer fechas y simplemente responder a lo que me nace escribir :P

viernes, 22 de julio de 2011

Destellos de Fuego, Crónica de un Corazón A Capela

La nieve dejó de caer, y la noche se tornó muy fría. Las personas poco a poco iban despejando cada rincón del parque. Sebastian se encontraba posado en el tronco de un árbol, cobijándose de la imponente escarcha que había a su alrededor. Vestía un largo abrigo gris, bastante grueso, y sus manos tenían unos guantes de lana sin puntas. A duras penas, trataba de calentar sus manos con el encendedor que traía entre manos. En eso, vio cruzar a dos personas que caminaban en dirección opuesta a los columpios. Miró con desdén lo cercanos que lucían, y luego siguió jugando con el encendedor. Repentinamente, el viento sopló con gran estruendo, y apagó el encendedor. Por si fuera poco, cubrió al chico de nieve, así tapando su oscura cabellera.

―Jijiji… ―se escuchó una voz desde detrás del árbol, donde en efecto transitaba una acera con algo de concurrencia. El parque ya estaba casi desolado, salvo por las dos almas que en este momento lo ocupaban.
―Así que te parece gracioso, ¿ah? ―dijo el chico, sin si quiera volver la mirada.
―Pues sí, me place reír al respecto ― bromeó la chica que se puso frente a él. Muy abrigada y vistiendo vividos tonos rosa―. De todas formas, ¿No te alegra verme?
―Pues a esta hora, lo dudo ― luego miró hacia la copa del árbol, y bajo la vista lentamente hasta devolverla a ella ―. Alison, siempre es lo mismo… siempre debo esperar, no crees que ya he esperado suficiente.
― Pues sí, es verdad ― dijo riendo ―. Aun así, es algo divertido ―lo tomó de la mano y lo llevó hacia las estatuas que estaban unos pasos más allá de la pileta, en tanto, le contó su día, mientras contemplaban el parque decorado por aquellos arboles cubiertos de nieve al punto que parecía un techo de blanco algodón aligerando la oscuridad de la nublada bóveda del cielo. De pronto, se detuvieron. Sebastian se rehusó a dar un paso más.

―Hasta aquí ― farfulló―, mi espera acaba aquí.
― ¿Tanto deseas estar junto a mí?
― ¿Acaso es necesario que responda? ― se sonrojó, mientras arrastraba con su otra mano un bulto que llevaba envuelto en bolsas negras ―. Sin embargo no parece importarte.
― Eso no es así, al fin y al cabo sabes lo que diré… ― Sin embargo la voz se quebró al sentir que un cuchillo le estaba tocando por la espalda.
― Den la vuelta ―Demandó un grave grito.

Eran dos tipos encapuchados. Uno portaba el cuchillo que había petrificado de miedo a Alison. Una ligera niebla comenzaba a envolver el parque. Los sujetos solicitaron que entregasen todo lo que tenían de valor. No tomaron en cuenta el bulto pobremente envuelto ya que no parecía llamativo. Los jóvenes entregaron cuanto vino a su mente, billeteras, teléfonos e incluso la chica prescindió de sus aros. No conformes con ello. Un sujeto comenzó a acercarse a Alison.

― No crees que podríamos divertirnos un poco con ella ―dijo el sujeto que tenía el cuchillo en la mano ―. Luce bastante bien.
― Haz lo que quieras ―dijo el segundo ―, yo ya conseguí lo que quería. ― y en eso el tipo poso su mano en el rostro de la chica riendo mientras esta lloraba de miedo a medida que el tipo pretendía descender.
― ¡Suéltala! ― Dijo Sebastián, al unísono que se escuchó un golpe seco. En una fracción de minuto las cosas se sucedieron con una gran velocidad. Pero la chica no las olvidaría jamás. El acosador cayó tendido en el suelo, hecho que fue delatado por dos destellos claros como si el fuego se apoderara del momento por un segundo, que impactaran el abdomen de Sebastian. Las bolsas cayeron al suelo y delataron una vieja espada de madera. Sebastian solo atinó a golpear a su atacante, pero este a su vez propinó un último disparo.

La oscuridad se apoderó del parque. Ambos cuerpos cayeron al suelo, carentes de fuerza. Ambos delincuentes estaban inconscientes, en tanto a Sebastian una bala lo había atravesado en el pecho. Alison corrió a socorrerle, mientras este tocía y botaba lentamente ese vital liquido que aún lo ataba a este mundo. Alison gritó por ayuda pero al parecer nadie le escuchó, siguió intentando hasta que oyó una débil voz.

―Alison, tranquila… ― le dijo a la chica susurrando dificultosamente ―. Al parecer, este es el fin…
― ¡No!, ¡No digas eso! ―dijo entre llanto ―, quédate conmigo…
―Dilo antes de que sea demasiado tarde.
―Te quiero ― dijo la chica, tratando de contener el llanto.
―Y yo a ti ― dijo, dificultándose aún más su respiración ―. Cuídate, y se feliz…
― ¡No te puedes marchar ahora! ― grito quebrada entre llantos.
―Eso que traía envuelto… era un regalo para ti… Consérvalo, ¿sí? ― La voz se perdía cada vez más hasta que se desvaneció.

Alison gritó y gritó, hasta que una patrulla de policías llego al lugar. Al parecer algún vecino del barrio había alertado a la policía de los gritos en el parque, o tal vez de los tiros. Cuando llegaron encontraron la macabra escena. Alison tenía recostada la maltrecha cabeza de Sebastian en sus piernas. Ambos ladrones estaban heridos, y se los llevaron inconscientes. Alison aguardo en silencio a que la policía terminara su trabajo. Paso la noche y llego el amanecer. Tenía la mirada perdida entre esos árboles, tratando de pensar en que todo era un mal sueño. Terminados los asuntos policiales, se le permitió conservar la espada, que parecía añosa, aunque bien cuidada. Por el reverso, tenía tallada una pequeña nota:

“Espero que no me equivoque en lo que tu sientes, o que haya sido tarde”

La chica se dejó desplomar de rodillas, y el silencio se apoderó de la salida del sol. Así es como canta su melodía un corazón a capela, que por bello tono que alcanza, toda voz solitaria es acallada, y todo el calor se vuelve frío silencio. Así es como una melodía entro tarde, y nunca pudo haber canción.

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Muchas veces intenté narrar para este mismo título infructuosamente. A más de alguno habré comentado que mi intención con esta pequeña saga de cuentos cortos era alcanzar al menos 5. El fruto de un largo tiempo buscando la inspiración, tanto en este mundo como fuera de este, fue el resultado que ven a continuación. Ah, y como nota para quienes no son asiduos a mis escritos, los acentos en Sebastian fueron omitidos a proposito para ocupar el nombre en inglés (ya que la gran mayoría de los nombres de mis escritos no pertenecen al español).

En fin, mis saludos afectuosos para la gente que ha estado en contacto con este escritor errante el último tiempo. mencion particular para Paulo, mi buen amigo que estuvo de cumpleaños. A aruheri-oneechan :), mis felicitaciones por haber conseguido entrar a la universidad, y como siempre, gracias por ayudarme a construir este, mi rinconcito en el mundo. de paso, saludos a Nao :) que siempre me ayuda con la difusión del blog. Finalmente, me tomo el último reglón para preguntar si algun lector del blog se considera bueno en ilustrar, puesto que me urge encontrar a alguien que me ayude a dar vida en un dibujo a los cuentos de esta saga, agradecería que me contactaran, o expresen su interes en los comentarios. Hasta la proxima!

miércoles, 22 de junio de 2011

Silencio de Sonata

Canta piano, tu bella pieza
En la noche de luna llena
Las nubes danzan alrededor
Pero no opacan la luz
Que ilumina tu escena

Pero de pronto las melodías acaban
El viento sopla, y los arboles susurran
El silencio no viene de otro, sino del músico
Que iluminado por su propio escenario
Aberración ve, como su primer plano

Pero la melodía vuelve
Esta vez con otro semblante
Es eso tristeza o melancolía?
Las lágrimas caen en las teclas
La función acabo en tragedia

Por muy impresionante escena
Una obra pierde encanto
Si es que el público es la destrucción
Y de oyentes ni se sabe
Solo un frío llanto. 

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Como había prometido, ahora habrán actualizaciones más seguidas. He aqui otro verso libre, espero que os guste, pronto publicaré algun cuento para los más asiduos a ese género. Creo que por fin estoy retomando el ritmo así que pronto también habrán avanzes en mi ambicioso proyecto, la novela "El mundo tras el mundo". Mis saludos para mis amigos de santiago, pipe, que debe seguir ahi revolucionario tal cual recuerdo. para el Paulo, se que la tienes dificiil pero tu puedes, ya queda poco!. Hachi-onee :3 gracias por apoyar mi blog, xD aunque no sea comestible :B waka waka.  Saludos para  la cote, el gerson y la betsy chicos fue un grato día.. :)

lunes, 20 de junio de 2011

Los indeseables

Alquimistas del nuevo siglo
Ah sí, esos odiados por su ciencia
¿No es que juegan a dioses ser?
Salvaos pues, de este tormento

¿No deseaban vida crear?
Luchando a la sombra de la luna
Mas sus ideas son la sin prole
Ardiendo en el juego del sol

Mas en el fondo, sabes lo cierto
Ello fue, la curiosidad del niño
La que te hizo entender la vida
Y también el adulto mundo cruel
El que te llamó a cambiarlo

Pagano eres para monjes
Destructor para conservadores
Títere para quienes producen
Excusa para quienes gobiernan

Aun así tu espíritu quema
Luchando por quienes te culpan
Entre los libros de la vida buscando
Aun cuando calada es tu alma
Y condenada de por vida

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Creo que muchos han enfrentado esta situación alguna vez, desde muchos puntos de vista. he ahi mi motivación para entregar este verso como un tributo a quienes han sido tomados como los responsables finales de los actos ajenos. En especial mi dedicatoria va para toda esa gente de la ciencia, que alguna vez han sido sepultados en criticas y repudio, solo por el bien ultimo de entender lo que nos rodea. Por otra parte, pido disculpas por la irregularidad de las actualizaciones, ha sido un semestre complejo, y espero que pronto las cosas se normalizen para poder tener actualizaciones mas periodicas. Espero también que este segundo año del blog no pase en vano y me ayuden un poco a difundirlo. Saludos a todos los lectores frecuentes y no tanto, espero que hayan pasado un buen fin de semana, y que comienzen una buena semana aqui, en la estación de café ;D.

martes, 14 de junio de 2011

Alma Fragmentada

   La habitación apenas si estaba iluminada. Los fríos muros de piedra se veían falsamente cálidos, con las antorchas que le iluminaban. No recuerdo que estaba haciendo, o como llegué ahí, pero por alguna razón no quería salir de la habitación sin saber que había allí. Había un viejo libro en una mesa tallada en piedra, con una enorme tapa de cuero cubriéndolo. Me acerque a leer su tapa. Ésta decía, “el silencio del pasado”. Intenté abrirlo, mas solo conseguí que se apagaran las antorchas. Sentí un duro golpe en mi cabeza y me desvanecí.

―Oye, ¡despierta… despierta! ―Susurró una voz un tanto aguda, que se me hizo muy familiar. Me reincorporé pesadamente, pero aún no veía nada.
―Será mejor que nos sigas a la luz ―Pronunció una voz un poco más ronca, se sentía demasiado extraña… casi como si yo me estuviera hablando. Me arrastraron por el brazo y yo caminé torpemente hacia donde me guiaban. Cuando salimos estábamos en medio de la ciudad en la noche. Algo no me cuadraba bien.
―¿Quienes son?… ―Dije mientras me volteaba para ver a mis presuntos captores, por llamarlos de alguna manera. Luego de verlos a los rostros, no podía caber en mi asombro. Ambos eran yo. En realidad, eran yo, pero a distintas edades. Uno era un pequeño de 10 años, que vestía un chaleco azul y pantalones de tela. El otro, un joven de pantalón verde, que llevaba una polera blanca ―. ¿Qué es lo que está pasando?, ¡díganme!, no entiendo nada.
―Estas dentro del libro ―Dijo el mayor ―. El libro proyecta la evolución de tu alma, y es por eso que estamos aquí… ¿es así como llegaste no?
―No recuerdo nada al respecto.
― ¿De todas maneras, debiese ser una reunión divertida no? ―Dijo el pequeño.
― No lo sé…

Entre camino y camino, dimos con un puente, era enorme y cruzaba un rio, y daba a la otra mitad de la ciudad, estaba iluminado por dispersos faroles, y los autos pasaban aislados por ahí, a pesar de lo pintoresco de lugar. La caminata comenzó agradablemente, ambos me contaron lo que hacían, lo que les gustaba, como eran… es decir, como solía ser yo. Se me hacía tan gratamente familiar reconocerles. En eso, una persona de abrigo y sombrero se acercaba caminando en dirección opuesta a la nuestra.

― ¿Te preguntas como he muerto verdad? ― Dijo el joven.
―La verdad, sí, me gustaría saber por qué ya no soy tu y… ―No pude terminar de articular la oración. La persona que venía caminando frente a nosotros sacó un arma y apunto hacia el pecho del joven que venía caminando entre yo y el pequeño, dando un certero tiro al corazón. El eco de la bala retumbó en los alrededores, y luego sobrevino un silencio horrible. Estaba paralizado, solo pude atinar a proteger al pequeño, que quería correr y abalanzarse sobre la misteriosa figura que cometió el crimen, quien por cierto, dio media vuelta y correr para darse a la fuga. En el apuro, dejo caer su sombrero, y con él, una larga melena lisa. También dejo caer una tarjeta de presentación, varios metros más allá, de un fulgurante violeta. El joven se desmoronó lentamente, recostándose por sus propios medios. Me acerque a oírle, ya que parecía intentar hablar.
―Ahora sabes cómo hemos desaparecido. Cuida bien lo que quedó de nuestro pasado, porque es todo lo que conservaras ―Y así, el joven dio su último aliento de vida.

El pequeño aun lloraba. Lo tomé con mis brazos y lo levante para llevarlo… pero comenzó a desvanecerse… así como toda la ciudad. Una vez más, todo era oscuridad, pero estaba consiente. Estiré los brazos tanteando, y di con el añoso libro, y lo cerré. Unas antorchas se volvieron a encender, y en efecto, estaba de vuelta en la cámara de piedra. No tenía nada simbólico en mis bolsillos, salvo un pequeño medallón dorado. Lo puse sobre el libro.
―Descansa en paz. Yo cuidaré lo que quedó de nosotros ―Y dicho esto salí por la puerta… esta vez, todo se iluminó de blanco y parpadee. Eran las 7 de la mañana y yo aún estaba en la cama. Todo había sido un sueño. Aunque algo en mi me decía que tal vez no todo lo había sido. Cuando me levanté a revisar mi armario, encontré desmembrado un juguete, y desgarradas un montón de fotografías. Comencé a limpiar en silencio… guardaré respeto por los difuntos y desaparecidos.

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No es nuevo que escriba sobre sueños, así que quise probar nuevamente con ellos. siento cierta afinidad a hacer cosas que pudieramos llamar oníricas. En fin, de vuelta a los cuentos más clásicos. Mis saludos para los nuevos y viejos lectores que se aparecen por aqui. Ojala no sean timidos y comenten de tanto en tanto. Hoy no daré nombres, es tarde y este prospecto de escritor debe dormir. Que sea una buena para todos, en estos días difíciles de fin de semestre en el hemisferio sur.

domingo, 15 de mayo de 2011

Minutos de Atardeceres

El viento sopló cálido. Podía verlo correr en el cielo, recostado en la hierba de aquel parque. A estas alturas del año, el río que pasaba por su costado corría turbio y torrentoso, y los arboles le cobijaban del ajetreo urbano. A lo lejos en las bancas se divisaban algunas personas, algunas en pareja, otras dando de comer a las aves, también algunas en grupo, todas disfrutando de aquel sol otoñal que rara vez se presentaba con tanta amabilidad. Y yo, estampado en la hierba, lejos de donde corrían niños jugueteando, inmutable, y completamente absorto en el movimiento de las desgarradas nubes que recorrían el cielo. Mi mano de tanto en tanto se empuñaba, cortando algunas cuantas hojas de la hierba. Aun eran las cinco de la tarde.

Hace un año, ese mismo día, también estaba ahí, sentado, disfrutando una charla distendida, de temas que ni siquiera puedo recordar con claridad. Pero si recuerdo sonrisas, miradas, gestos, como nubes danzantes ante el arremolinado viento. Mas hoy solo hay silencio, nubes desgarradas, sin murmullos, sin aliento. Entonces recordé que esperaba a alguien. Y di un trago amargo. Tenía la sensación de que discutiría, y no deseaba hacerlo. Y escuche con detención un viejo reloj de cuerda, que traía en mi bolsillo. Tic tac tic tac, pero nada ocurría. Decidí mirarlo, y estaba terminando de dar la vuelta.

“Son las cinco con un minuto”, pensé. Pero ni aun así podía figurar cuanto había cambiado todo en un año, y parecía solo un minuto. Luego de eso me levanté, y camine lentamente al tren subterráneo. Nadie me detuvo en el camino. “Que cruel eres viento, desgarraste todas mis nubes”. Con esa idea abandone el parque antes de que los últimos rayos de sol acariciaran la imponente cordillera.

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Hace mucho que no se me había presentado la oportunidad de publicar. aprovecho esta instancia para decirles que no tengo la más mínima intención de abandonar este proyecto, y en cuanto me sea posible, trataré de darle un mayor impulso. Es un cuento breve, muy propio de mis primeros trabajos, pero espero que sea de su agrado. Creo que no hay mucho que comentar, salvo, a que ese parque, a diferencia de otros en mis cuentos, es real, y tal vez más de alguno lo conozca.

Me tomaré este pie de nota también para una reflexión personal. hay veces que es bueno mirar para atrás y dejar que las cosas fluyan. Hay 2 o 3 situaciones puntuales de las que creo arrepentirme, y me disculpo por ellas, para las personas pertinentes, aunque dudo que pasen por estos lados. en fin. el querer dejar ir las cosas es un buen comienzo.

Mis saludos para la Angella, que agradezco su animo, y todo lo que compartimos en la u, también para quienes han apoyado mi blog, nao, =P gracias por hacerle propaganda a mi blog hace unos  días, me hacía falta. también, recordar a mis amigos de santiago. Paulo, Pipe, J.P, Nico, mis saludos a la distancia, espero que nos estemos viendo pronto. Saludos especiales para Miku-oneechan, que esta de cumpleaños!, que sea una gran celebración, y espero que vuelvas pronto por aquí, ya que espero sorprenderte como el año anterior. también para Hachi-oneechan ^^' gracias por tu paciencia, aunque sea poca -o-. en fin, hasta la proxima!

miércoles, 27 de abril de 2011

Licor de Menta

El trago más amargo fue partir
A estas tierras lejanas
Una vez más en el exilio
Lejos de lo que cualquiera añora


Mi Pecado es no saber que piensas
Mas culpa de este veneno
Es no saber que sientes
Así es como me llevo
Tu memoria silenciosa


Aún así la perniciosa espera
Deja un aroma dulce
Uno que dice "espera"
Y así vuelve a las venas
Ese vigor tan propio
De quien una respuesta espera


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Así es como vamos hoy, por partida doble. Este escrito es bastante reciente, se remonta a penas al principio de esta semana. Espero que les guste, es corto, pero es mi décimo verso libre y creo que tiene su merito. Esta vez me reservaré el derecho de dar más detalles al respecto.


Sigo con los saludos. Para toda la gente que visita mi blog con frecuencia, para mis compañeros de u, Angella, Vale, que a veces aparecen por aquí. también para la Nao :D gracias por publicitar mi blog. finalmente y como siempre saludos para Aruheri-oneechan, siempre te deberé el haberme dado este espacio. Hasta la próxima ;D

Banco de Niebla

Otro golpe detonó sobre el añejo hierro, que brillaba con un fulgor digno de las llamas que lo habían avivado. Numerosas veces fue martillada hasta conseguir el metal que ahora rejuvenecido pudiese ser blandido por nobles guerreros, hombres de los cuentos de antaño, esos que emocionan a viejos e inspiran a niños. Al menos, así solía ser. Hoy estas historias yacen ocultas, enterradas bajo el asfalto urbano y escondidas en impenetrables bosques, cubiertos de niebla, inalcanzables para débiles de corazón y para viles de razón.

Aun así termine en este bosque donde la blanca niebla es eterna. En un momento que no es hoy, en un lugar que no es aquí. Sigo avanzando por ese lugar donde no hay senderos, pero en este momento me detengo. El sonido de las distantes olas brinda propósito y consuelo. En ese momento encontré la hoja forjada y sentí el fuego, tal cual si mi humanidad hubiese sido perforada. Entonces redoble la marcha, reviví la historia, esas batallas donde cada noble alma ponía su vida en buscar la victoria. Al llegar a la orilla del mar, caí de rodillas, deje caer la añeja espada. Cumplí la meta de desenterrar las glorias pasadas, pero solo con un resultado, el querer forjar una nueva hoja, para salir victorioso, y no seguir celebrando la antigua gloria ajena.

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Este es un cuento que escribí durante el verano. decidí publicarlo pronto antes de que acabara el mes del aniversario de este humilde sitio. Muchas de las cosas que venían en camino quedaron truncadas por dificultades técnicas. En tanto, espero contentarlos con algunos escritos en el correr de las próximas semanas. Este texto es corto y profundo, con un dejo similar a mis primeros escritos. Espero que puedan sacar sus propias conclusiones.

Saludos para todos mis amigos de Santiago, =) les extrañaré. saludos especiales para el Paulo, es bueno poder compartir un café de vez en cuando, ¿no?. más saludos en mis próximas publicaciones

miércoles, 30 de marzo de 2011

Lluvia de Cristales, Crónica de un Corazón Sinfónico

La noche había caído y Chiara caminaba por el parque. En cuanto había acabado tal atardecer, comenzó a nublarse, y comenzó a hacer mucho frio. Llevaba un largo abrigo que apenas dejaba ver su vestido. Recostó su espalda sobre uno de los árboles cercanos a los juegos, mirando con cierto recelo a lo que parecía una pareja conversando en ellos. Sin embargo vio sus miradas y se sintió un poco acongojada y molesta consigo misma por la primera impresión que tuvo. La chica solo se limitó a dejar el columpio e irse, y el chico se retiró lentamente, como guiado por las luciérnagas que revoloteaban tímidamente, buscando un refugio.

Entonces Chiara decidió ir a ocupar los columpios, ahora vacios, para poder despejar su mente. Se balanceaba lentamente, y pronunció en voz baja: “¿porque estoy aquí?, no quiero sentir este frio… ni siquiera la luna me está acompañando. Es lindo querer a alguien, más no puedo negar que se siente frio no poder sentirle junto a mí. Una sola vez, haría valer la pena la espera… y ni aun así eso tengo… simplemente no es justo”. El viento sopló una vez más, congelante como nunca… y comenzaron a caer pequeños copos de nieve, cristalinos, como no se habían visto en muchos años en ese parque.

En ese momento, se encendieron los focos de una pileta, que estaba a unos cuantos pasos de los columpios, e iluminaron el cielo. Los copos brillaban cual espejos reflejando el sol. Chiara intentó levantarse, más no pudo. Alguien sujetaba sus hombros. No alcanzó a voltearse, pero entonces oyó una voz que no le tomó tiempo reconocer.

― ¿Tarde o temprano tenía que llegar este día no? ―le susurró un chico a su oído ―. No seas tonta, no puedes estar triste en una noche como esta.
―Lo sé… ya no lo estoy ―contestó soltando un par de lagrimas, y tomando con sus manos los brazos de él para envolver su cuello ―. ¿Es una noche hermosa verdad?
― Si que lo es, es una que podría atravesar el frio de todo el largo del mundo
―No pensé que podrías llegar desde tan lejos cuando ya nada más que el frío me quedaba
― Pero, aquí estoy, y aún sin sol… todo brilla para nosotros, ¿no crees? ― Asintió acurrucada en él.

Luego se levantaron y caminaron buscando refugio al frío, acompañados de esos copos de nieve, iluminados por las luces de la ciudad, que brillaban cual candelabro en un castillo. Así es como se funden dos melodías, que nacen del corazón, y que resuenan tan fuerte como una sinfonía, porque cuentan una historia, porque tienen una razón, porque luchan por un día, vencer al tiempo y al lugar, y porque hasta el fin de los días, ha de sonar.

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Hace un par de días que terminé este pequeño cuento, y la verdad quedé muy conforme con el resultado. Es distinto a sus dos pares, en muchos aspectos, pero  aun así mantiene la esencia propia de los cuentos de "Luz, Melodía y Corazón". Como les había contado anteriormente, estos tienen el propósito de asemejarse a lo que es un remix en la música, entre comillas, una misma historia, donde cambia el sonido y la melodía, y con ello la intención y la finalidad. Hay un par de cosillas que ojala puedan notar entre todos los textos. De paso enviar saludos a Julia, que probablemente fue quien más disfruto esta historia, ojalá haya sido un lindo obsequio.


Por lo demás, planeaba postergar la publicación de este cuento ya que probablemente y junto a Eco de Luciérnagas, serían los primeros en tener una ilustración. He decidido que luego serán actualizados cuando esto este completo, =) pero es apenas una de las sorpresas que esperan en el blog. El motivo porque adelanté la publicación es que en este mes ya se cumple un año de existencia del blog. Me alegra que así sea, no pensaba que podría ser tan longevo. Adelantando algo del nuevo trabajo... ya que creí que el desarrollo de Una taza de café no alcanzaba el tipo de texto que quería alcanzar quedó en hiatus indefinido... este año, he decidido comenzar completamente de 0 una nueva novela. y que pronto se asomará por estos lados. así que atentos a las sorpresas y noticias.


Finalmente, un saludo a todos mis lectores, que me han acompañado a lo largo de la travesía que ha sido esta web. me daría el tiempo de mencionarlos a todos, pero ya habrá tiempo. por ahora, es suficiente pie de página.