Mostrando entradas con la etiqueta Luz melodía y corazón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luz melodía y corazón. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de octubre de 2011

Fuegos artificiales, Epílogo de melodías

El tiempo transcurre rápido para los ojos de inmutables y numerosos robles, presentes en el parque que rápidamente se aglomeraban en los amplios espacios alrededor de la pileta y los columpios, todos ansiosos y expectantes a los fuegos artificiales que darían comienzo a un nuevo año. Sería sin duda una fecha especial, y a la vez muy distinto al resto, donde Alison acompañaría al alcalde en el discurso de las festividades, para pedir un minuto de silencio, en luto y respeto del difunto héroe que le salvó de un par de delincuentes hace tiempo.

Mientras trascurría la tarde, otra chica, llamada Charlotte, se sentó en un banquillo cierta distancia de la muchedumbre, sonriente, mientras tomaba de la mano a un chico, que parecía muy risueño y alegre mientras contaba uno que otro chiste. Luego vino el silencio y la chica comenzó a contemplar el hermoso atardecer que anunciaba la víspera del año nuevo.
―Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vine aquí ―dijo la chica―. Esperaba que fuera un tanto agridulce estar aquí, pero el año que ha pasado y el esplendor del verano no podrían hacer este lugar mejor ― añadió, recostándose en su hombro.
―Es hermoso en verdad, aunque tú lo haces mejor para mí ― Le respondió Ángel.

Un Chico se aproximó hacia el lugar, y se sentó en la hierba recostando la espalda en un árbol. Éste vestía de negro, con el cabello algo desaliñado, y traía un audífono puesto en uno de los oídos. Parecía perdido y absorto en un cuadernillo, que miraba fijamente. Además, a simple vista, carecía de cualquier espíritu festivo, o de espíritu alguno, de hecho. A Charlotte le pareció extraña la aparición de tal chico en un lugar tan lejano a los puntos de encuentro del parque, así que lo vio de reojo.
― ¿Ocurre algo? ―le susurró Ángel al oído.
―No es nada. Solo tengo la impresión de haber visto a ese tipo la última vez que estuve en este parque ―lo analizó un tanto con la mirada ―. Sin embargo, luce un tanto distinto, aunque quizás sea solo mi impresión ―después se ruborizó, al darse cuenta de que hablaba en voz alta y que el sujeto levantó la mirada hacia ella y se puso de pie.
― No es tu impresión ―dijo el lúgubre joven, con un tono oscuro y serio, aunque bastante forzado ―, recuerdo haberte visto en el parque hace medio año, la vez anterior que vine al parque. Y sí, he cambiado un poco, aunque tú tampoco luces exactamente igual ―dijo, un poco más calmo ―. Oh, Disculpa mis modales, mi nombre es Evan.
―Disculpa, no quise interrumpirte ―replicó algo nerviosa ―. Mi nombre es Charlotte, mucho gusto ―y luego dio paso a que se presentara su novio.
―Mi nombre es Angel, mucho gusto igualmente ―dijo alegremente ―. Disculpa si te molesto que habláramos de ti.
―Oh, no es molestia, tal vez os arruine el hermoso paisaje ―dijo Evan cortésmente.
―Nada de eso, te lo aseguro, bueno, ya que nos hemos conocido, porque no nos cuentas que te trae por aquí ― preguntó Charlotte con evidente curiosidad.

Evan narró lo que había ocurrido hace unos meses, en esa tarde que despidió al otoño y dio la bienvenida a un nevado invierno. En tanto Charlotte también le puso al tanto de la triste situación que había pasado en el parque, y como las cosas habían cambiado constantemente, hasta que llegase a conocer a su actual novio. El sol se fue escondiendo lentamente y el cielo ya se tornaba azul. Las estrellas llenaban copiosamente el cielo y el parque terminaba por repletarse con los curiosos vecinos de los alrededores. La conversación siguió apacible, hasta que una pregunta llenó el lugar de un aura muy tensa.

― ¿Si tienes tan malos recuerdos y no te sientes bien, porque te convenciste de venir aquí hoy? ― resolvió Charlotte.
―Vengo a despedirme, hay un ambiente muy festivo, pero lo que celebramos es un adiós, hay personas que para mí no existen ya… he decidido departir camino de esas memorias. Aún más importante, es el último adiós a la emotividad y alegría que alguna vez vivió en mi ―Evan se levantó y les dio la espalda por un momento, luego de haber dicho esas palabras con una franca y pesada oscuridad, luego les dio una mirada por sobre el hombro ―. Ha sido un gusto, tal vez nos encontremos más tarde, por ahora, me despido ―y entonces caminó lentamente acercándose hacia la pileta, ya que poco más delante de esta se encontraba el escenario donde se presentaría el alcalde y también Alison, particularmente Evan estaba interesado en ese luto, ya que sentía que era algo que el también necesitaba vivir.

Había muchas sillas acomodadas en el contorno de la pileta y la gente se había sentado para oír el discurso. Evan tomó asiento en la segunda fila, al lado de una chica de pelo largo. Delante se encontraban el alcalde y Alison. Se limitó a contemplar el entorno girando la cabeza. Diviso Charlotte y su novio un par de filas más atrás. En ese momento, la chica a su lado le miró de reojo, como si estuviera tratando de distinguir algún rasgo. Y en efecto, si lo había visto ya alguna vez por el parque, caminando sin rumbo ni prisa, carente de voluntad. Aunque cambiado físicamente, su mirada había permanecido congelada en el tiempo. Lo siguió observando hasta que este le dirigiera la palabra, ya que así podría conocer al único otro individuo que apareció en el parque esa noche nevada.

―Disculpa, ¿nos conocemos?
―No realmente… ―reconoció algo nerviosa ―, pero recuerdo haberte visto caminando un día en el parque, un día muy especial para mí. Tenía curiosidad de conocerte. Tal vez parezca tonto, pero luego de verte hablar con esa chica coincidió con un arribo inesperado para mí. Quizás no tiene conexión, pero puede también que sí.
―entonces tú fuiste quien presenció mi última conversación con Scarlet ― respondió cabizbajo ―. Pero bueno, si asumo bien e imagino que clase de arribo tuviste, entonces quizás haya alguna conexión, quizás sea parte del equilibrio de la vida.
―Disculpa, no quise traerte malos recuerdos. Mi nombre es Chiara, mucho gusto.

―Soy Evan, un gusto igualmente ―dijo con su típico tono imperturbable ―. Es curioso… eres la segunda persona que me reconoce desde esa vez en el parque.
―increíble que un mismo lugar y día puedan marcar a tantas personas, y de maneras tan distintas.

En ese momento, la chica del asiento delantero a ellos se volteó e integró a la conversación espontáneamente, aun esperando a que iniciaran las actividades propias de la festividad.

―No saben cuan cierto es eso. Un día basta, incluso, un segundo, para que cambie… para que te arrebaten un ser querido ―dijo quebradamente, pero luego suspiró y lucio un poco más aliviada ―. Soy Alison, quien realizará el pequeño recuerdo a Sebastian.

Luego de haberse presentado, y haberse percatado que todos habían estado la misma noche en el parque, Alison confesó que no se sentía preparada para realizar lo que debía sola, por lo que pidió a Evan que la acompañara y dijera algunas palabras, y le pareció el más indicado dada su peculiar forma de hablar, luego de escucharlo conversar. Para ese entonces, ya estaba oscuro y faltaba apenas una hora para el comienzo de un nuevo año. El alcalde entre tanto había comenzado las festividades, y estaba ya descendiendo del pequeño escenario para que Alison subiera. Tras ella subió Evan algo nervioso, pero con su rostro aun inmutable.

―Tal vez pocos o ninguno de ustedes conoció a Sebastian. Pero hoy estoy aquí para pedirles un minuto de silencio por él. Es lo menos que puedo hacer, ya que él se arriesgó y finalmente pago con su vida evitar que fuera atacada por unos delincuentes… Y porque es el único que quise tener junto a mí ―luego de eso, se quebró en llanto. Evan tomo su lugar en el podio desde el que hablaba Chiara para poder continuar.

―Han pasado 6 meses, pero el tiempo no puede borrar por si solo nuestras acciones. Nunca conocí a Sebastian, sin embargo, es imposible que no entienda el dolor de Alison. Día a día las personas pasan por este parque, con o sin motivos, algunos lo ocupan como parte de sus trayectos cotidianos, otros viven momentos especiales aquí. Lo que no cambia es que todos los que hemos estado aquí dejamos un poco de nuestro ser en este lugar ― dijo emotivamente pero aun sereno ―, y otros, dejan todo su ser. Tal vez, estas sean como pequeñas melodías, a la vista insignificantes, pero juntas día a día componen la sinfonía que da vida a este lugar. Ahora os pido un minuto de silencio, en memoria de quien dejo todo su ser aquí.

Apagaron las luces del escenario y solo los faroles del parque iluminaron al solemne público que apenas respiraba. El alcalde toco diez veces una pequeña campana. Luego de ello, al volver a encender las luces, Evan seguía en el podio, y a su lado estaba Alison, que al parecer le había pedido concluir el momento.

―La oscuridad es parte del mundo, no puede destruirse. Sin embargo, la luz también es parte de este. Desde el inmenso brillo del sol hasta el palido resplandor de una luciérnaga, pueden traer al mundo toda la alegría que la oscuridad consumió. Cada día es un nuevo mundo, que debe ser vivido.

Luego descendieron del escenario, entre algunos aplausos. Alison agradeció las palabras, y apunto que aunque eran simples, en cierto modo le daban ánimos de empezar a vivir otra vez. La medianoche estaba a unos minutos. Al bajar del escenario Chiara, Charlotte y Angel estaban esperándolos.

―No imaginé que alguien que pareciese tan desencantado de la vida pudiese decir palabras tan inspiradas ―le felicitó Charlotte.
― Tal vez si había una razón para habernos encontrado hoy, quienes estuvimos aquí ese día. ―agregó Chiara.
―Supongo que de una u otra manera todos hemos enfrentado a la luz y a la oscuridad en este parque, y cada quien hizo de sus sentimientos una melodía que de algún modo nos conecta a todos ― concluyó Evan algo más relajado.
―Siendo así, hoy compartiremos una luz de un nuevo comienzo, ¿no es así? ― les dijo Alison.

Pero entonces, su conversación fue interrumpida por el coro de voces que llevaba la cuenta regresiva al inicio del año nuevo. Cuando llegó, la gente emocionada vitoreo y saludo a sus seres queridos. En tanto, los cinco jóvenes fueron a sentarse en la hierba un poco alejados de la muchedumbre y se sentaron a observar los fuegos artificiales. Llamas de múltiples colores iluminaron el cielo, y todos de alguna manera se sintieron regocijados, como si la oscuridad de su interior también fuese adormecida por esa luz. Así es como los corazones dejan sus sentimientos como melodías, persiguiendo las luces que les guían, así se enlazan los caminos, escribiendo lo que llaman destino.

---------------------------------------------------------------
Haber, por donde empiezo. primero, mis disculpas por dejar abandonado el blog por tanto tiempo, sin embargo, se me ha hecho complicado llevar el ritmo de escritura dado la estresante irrregularidad de la vida. En fin, este mes habrán varias actualizaciones. partiré por esta que es el 5to y último escrito de "Luz, melodía y corazón". decidí romper un poco el esquema y traerles un epílogo para esta historia, así que podría considerarse mi primera obra de más de un cuento/capítulo que he completado. En el menú de la derecha como podrán ver hay una sección para estos cuentos, por si desean leer la colección completa. estos, en orden serían Velas de Atardecer, Eco de Luciernagas, Lluvia de Cristales y Destellos de Fuego.

Ahora pasando a las noticias, con la decisión de facebook de admitir subscriptores para mensajes públicos he decidido que ocuparé esta herramienta para actualizar sobre actualizaciones del blog. así que os dejo mi dirección, para quienes deseen subscribirse. http://www.facebook.com/linkinboss . Finalmente, mis saludos afectuosos a quienes han estado esperando que actualize el blog, y también como siempre a quienes me han ayudado en su confección y publicidad. Hasta la próxima!

viernes, 22 de julio de 2011

Destellos de Fuego, Crónica de un Corazón A Capela

La nieve dejó de caer, y la noche se tornó muy fría. Las personas poco a poco iban despejando cada rincón del parque. Sebastian se encontraba posado en el tronco de un árbol, cobijándose de la imponente escarcha que había a su alrededor. Vestía un largo abrigo gris, bastante grueso, y sus manos tenían unos guantes de lana sin puntas. A duras penas, trataba de calentar sus manos con el encendedor que traía entre manos. En eso, vio cruzar a dos personas que caminaban en dirección opuesta a los columpios. Miró con desdén lo cercanos que lucían, y luego siguió jugando con el encendedor. Repentinamente, el viento sopló con gran estruendo, y apagó el encendedor. Por si fuera poco, cubrió al chico de nieve, así tapando su oscura cabellera.

―Jijiji… ―se escuchó una voz desde detrás del árbol, donde en efecto transitaba una acera con algo de concurrencia. El parque ya estaba casi desolado, salvo por las dos almas que en este momento lo ocupaban.
―Así que te parece gracioso, ¿ah? ―dijo el chico, sin si quiera volver la mirada.
―Pues sí, me place reír al respecto ― bromeó la chica que se puso frente a él. Muy abrigada y vistiendo vividos tonos rosa―. De todas formas, ¿No te alegra verme?
―Pues a esta hora, lo dudo ― luego miró hacia la copa del árbol, y bajo la vista lentamente hasta devolverla a ella ―. Alison, siempre es lo mismo… siempre debo esperar, no crees que ya he esperado suficiente.
― Pues sí, es verdad ― dijo riendo ―. Aun así, es algo divertido ―lo tomó de la mano y lo llevó hacia las estatuas que estaban unos pasos más allá de la pileta, en tanto, le contó su día, mientras contemplaban el parque decorado por aquellos arboles cubiertos de nieve al punto que parecía un techo de blanco algodón aligerando la oscuridad de la nublada bóveda del cielo. De pronto, se detuvieron. Sebastian se rehusó a dar un paso más.

―Hasta aquí ― farfulló―, mi espera acaba aquí.
― ¿Tanto deseas estar junto a mí?
― ¿Acaso es necesario que responda? ― se sonrojó, mientras arrastraba con su otra mano un bulto que llevaba envuelto en bolsas negras ―. Sin embargo no parece importarte.
― Eso no es así, al fin y al cabo sabes lo que diré… ― Sin embargo la voz se quebró al sentir que un cuchillo le estaba tocando por la espalda.
― Den la vuelta ―Demandó un grave grito.

Eran dos tipos encapuchados. Uno portaba el cuchillo que había petrificado de miedo a Alison. Una ligera niebla comenzaba a envolver el parque. Los sujetos solicitaron que entregasen todo lo que tenían de valor. No tomaron en cuenta el bulto pobremente envuelto ya que no parecía llamativo. Los jóvenes entregaron cuanto vino a su mente, billeteras, teléfonos e incluso la chica prescindió de sus aros. No conformes con ello. Un sujeto comenzó a acercarse a Alison.

― No crees que podríamos divertirnos un poco con ella ―dijo el sujeto que tenía el cuchillo en la mano ―. Luce bastante bien.
― Haz lo que quieras ―dijo el segundo ―, yo ya conseguí lo que quería. ― y en eso el tipo poso su mano en el rostro de la chica riendo mientras esta lloraba de miedo a medida que el tipo pretendía descender.
― ¡Suéltala! ― Dijo Sebastián, al unísono que se escuchó un golpe seco. En una fracción de minuto las cosas se sucedieron con una gran velocidad. Pero la chica no las olvidaría jamás. El acosador cayó tendido en el suelo, hecho que fue delatado por dos destellos claros como si el fuego se apoderara del momento por un segundo, que impactaran el abdomen de Sebastian. Las bolsas cayeron al suelo y delataron una vieja espada de madera. Sebastian solo atinó a golpear a su atacante, pero este a su vez propinó un último disparo.

La oscuridad se apoderó del parque. Ambos cuerpos cayeron al suelo, carentes de fuerza. Ambos delincuentes estaban inconscientes, en tanto a Sebastian una bala lo había atravesado en el pecho. Alison corrió a socorrerle, mientras este tocía y botaba lentamente ese vital liquido que aún lo ataba a este mundo. Alison gritó por ayuda pero al parecer nadie le escuchó, siguió intentando hasta que oyó una débil voz.

―Alison, tranquila… ― le dijo a la chica susurrando dificultosamente ―. Al parecer, este es el fin…
― ¡No!, ¡No digas eso! ―dijo entre llanto ―, quédate conmigo…
―Dilo antes de que sea demasiado tarde.
―Te quiero ― dijo la chica, tratando de contener el llanto.
―Y yo a ti ― dijo, dificultándose aún más su respiración ―. Cuídate, y se feliz…
― ¡No te puedes marchar ahora! ― grito quebrada entre llantos.
―Eso que traía envuelto… era un regalo para ti… Consérvalo, ¿sí? ― La voz se perdía cada vez más hasta que se desvaneció.

Alison gritó y gritó, hasta que una patrulla de policías llego al lugar. Al parecer algún vecino del barrio había alertado a la policía de los gritos en el parque, o tal vez de los tiros. Cuando llegaron encontraron la macabra escena. Alison tenía recostada la maltrecha cabeza de Sebastian en sus piernas. Ambos ladrones estaban heridos, y se los llevaron inconscientes. Alison aguardo en silencio a que la policía terminara su trabajo. Paso la noche y llego el amanecer. Tenía la mirada perdida entre esos árboles, tratando de pensar en que todo era un mal sueño. Terminados los asuntos policiales, se le permitió conservar la espada, que parecía añosa, aunque bien cuidada. Por el reverso, tenía tallada una pequeña nota:

“Espero que no me equivoque en lo que tu sientes, o que haya sido tarde”

La chica se dejó desplomar de rodillas, y el silencio se apoderó de la salida del sol. Así es como canta su melodía un corazón a capela, que por bello tono que alcanza, toda voz solitaria es acallada, y todo el calor se vuelve frío silencio. Así es como una melodía entro tarde, y nunca pudo haber canción.

---------------------------------------------------------------
Muchas veces intenté narrar para este mismo título infructuosamente. A más de alguno habré comentado que mi intención con esta pequeña saga de cuentos cortos era alcanzar al menos 5. El fruto de un largo tiempo buscando la inspiración, tanto en este mundo como fuera de este, fue el resultado que ven a continuación. Ah, y como nota para quienes no son asiduos a mis escritos, los acentos en Sebastian fueron omitidos a proposito para ocupar el nombre en inglés (ya que la gran mayoría de los nombres de mis escritos no pertenecen al español).

En fin, mis saludos afectuosos para la gente que ha estado en contacto con este escritor errante el último tiempo. mencion particular para Paulo, mi buen amigo que estuvo de cumpleaños. A aruheri-oneechan :), mis felicitaciones por haber conseguido entrar a la universidad, y como siempre, gracias por ayudarme a construir este, mi rinconcito en el mundo. de paso, saludos a Nao :) que siempre me ayuda con la difusión del blog. Finalmente, me tomo el último reglón para preguntar si algun lector del blog se considera bueno en ilustrar, puesto que me urge encontrar a alguien que me ayude a dar vida en un dibujo a los cuentos de esta saga, agradecería que me contactaran, o expresen su interes en los comentarios. Hasta la proxima!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Lluvia de Cristales, Crónica de un Corazón Sinfónico

La noche había caído y Chiara caminaba por el parque. En cuanto había acabado tal atardecer, comenzó a nublarse, y comenzó a hacer mucho frio. Llevaba un largo abrigo que apenas dejaba ver su vestido. Recostó su espalda sobre uno de los árboles cercanos a los juegos, mirando con cierto recelo a lo que parecía una pareja conversando en ellos. Sin embargo vio sus miradas y se sintió un poco acongojada y molesta consigo misma por la primera impresión que tuvo. La chica solo se limitó a dejar el columpio e irse, y el chico se retiró lentamente, como guiado por las luciérnagas que revoloteaban tímidamente, buscando un refugio.

Entonces Chiara decidió ir a ocupar los columpios, ahora vacios, para poder despejar su mente. Se balanceaba lentamente, y pronunció en voz baja: “¿porque estoy aquí?, no quiero sentir este frio… ni siquiera la luna me está acompañando. Es lindo querer a alguien, más no puedo negar que se siente frio no poder sentirle junto a mí. Una sola vez, haría valer la pena la espera… y ni aun así eso tengo… simplemente no es justo”. El viento sopló una vez más, congelante como nunca… y comenzaron a caer pequeños copos de nieve, cristalinos, como no se habían visto en muchos años en ese parque.

En ese momento, se encendieron los focos de una pileta, que estaba a unos cuantos pasos de los columpios, e iluminaron el cielo. Los copos brillaban cual espejos reflejando el sol. Chiara intentó levantarse, más no pudo. Alguien sujetaba sus hombros. No alcanzó a voltearse, pero entonces oyó una voz que no le tomó tiempo reconocer.

― ¿Tarde o temprano tenía que llegar este día no? ―le susurró un chico a su oído ―. No seas tonta, no puedes estar triste en una noche como esta.
―Lo sé… ya no lo estoy ―contestó soltando un par de lagrimas, y tomando con sus manos los brazos de él para envolver su cuello ―. ¿Es una noche hermosa verdad?
― Si que lo es, es una que podría atravesar el frio de todo el largo del mundo
―No pensé que podrías llegar desde tan lejos cuando ya nada más que el frío me quedaba
― Pero, aquí estoy, y aún sin sol… todo brilla para nosotros, ¿no crees? ― Asintió acurrucada en él.

Luego se levantaron y caminaron buscando refugio al frío, acompañados de esos copos de nieve, iluminados por las luces de la ciudad, que brillaban cual candelabro en un castillo. Así es como se funden dos melodías, que nacen del corazón, y que resuenan tan fuerte como una sinfonía, porque cuentan una historia, porque tienen una razón, porque luchan por un día, vencer al tiempo y al lugar, y porque hasta el fin de los días, ha de sonar.

--------------------------------

Hace un par de días que terminé este pequeño cuento, y la verdad quedé muy conforme con el resultado. Es distinto a sus dos pares, en muchos aspectos, pero  aun así mantiene la esencia propia de los cuentos de "Luz, Melodía y Corazón". Como les había contado anteriormente, estos tienen el propósito de asemejarse a lo que es un remix en la música, entre comillas, una misma historia, donde cambia el sonido y la melodía, y con ello la intención y la finalidad. Hay un par de cosillas que ojala puedan notar entre todos los textos. De paso enviar saludos a Julia, que probablemente fue quien más disfruto esta historia, ojalá haya sido un lindo obsequio.


Por lo demás, planeaba postergar la publicación de este cuento ya que probablemente y junto a Eco de Luciérnagas, serían los primeros en tener una ilustración. He decidido que luego serán actualizados cuando esto este completo, =) pero es apenas una de las sorpresas que esperan en el blog. El motivo porque adelanté la publicación es que en este mes ya se cumple un año de existencia del blog. Me alegra que así sea, no pensaba que podría ser tan longevo. Adelantando algo del nuevo trabajo... ya que creí que el desarrollo de Una taza de café no alcanzaba el tipo de texto que quería alcanzar quedó en hiatus indefinido... este año, he decidido comenzar completamente de 0 una nueva novela. y que pronto se asomará por estos lados. así que atentos a las sorpresas y noticias.


Finalmente, un saludo a todos mis lectores, que me han acompañado a lo largo de la travesía que ha sido esta web. me daría el tiempo de mencionarlos a todos, pero ya habrá tiempo. por ahora, es suficiente pie de página.

lunes, 2 de agosto de 2010

Eco de Luciérnagas, Crónica de un Corazón Distorsionado


Evan estaba caminando a lo largo del parque, mientras las doradas hojas caían de los árboles, con el soplar del viento. El paisaje era bastante solitario, salvo por una peculiar chica de vestido y el chico que la acompañaba, que emprendieron rumbo desconocido. Siguió su camino. Tomó sus audífonos y comenzó a escuchar pesadas y rápidas tonadas, donde la distorsión de guitarras y la percusión de la batería, lo transportaban a veloces persecuciones mentales. Al poco andar divisó a Scarlet. Le saludó y quitó un audífono de su oído.


―Sabes porque estamos aquí, ¿verdad? ―preguntó la chica.
―Claro que sí, hay una historia que ha sido contada, mas no concluida ―replicó Evan. Luego de eso caminaron silentes a tomar asiento sobre un par de columpios, que chirriaban levemente mientras se balanceaban solitarios en el aire.

―Debo decir que es tiempo de partir ―dijo Scarlet ―.Hay muchas razones por las cuales el final de esta historia no llega al sol.
―Entonces, tomaré tu última palabra ―dijo el chico con la mirada apagada y la voz débil.
―De veras lo siento, ya no se que quiero ―replicó ―, desearía no alejarte, pero ahora eso ya no es de mi elección ―añadió balanceándose lentamente.
―Al menos en eso concordamos… ―dijo Evan mirando el ocaso ―. Te llevaste de mi una parte, en vano… ―suspiró ―, y ahora en la oscuridad no quiero cargar con ello.
―Hum…verdad… lo siento… ―y diciendo eso ella se levantó y se aprontó a irse.

Evan guardo silencio. La noche había caído y tan solo las pálidas luces de las luciérnagas le acompañaban. Herido y cansado, solo pudo hilar una frase. “Así es como suena la melodía de un corazón distorsionado, que por el bien ajeno ha olvidado el sonido puro del saber ser amado, y así también se acallan las melodías, que otro corazón pudo haber entonado”. Evan camino en dirección opuesta, con un puño en alto y el alma apagada, siguiendo solo el apenas visible brillo de esas luces, hasta que la oscuridad de la noche las apagó.

--------------------------------------------------------------------------

Antes de escribir velas de atardecer, tenía la idea de poder transportar la idea musical de hacer un remix, a los escritos... así fue como nació la idea del corazón acústico. fruto del largo trabajo de mucho tiempo, al fin logré completar la primera mescla, y pronto ya tendra su propia sección. bueno, como es usual, envio saludos a los lectores de mi blog, :) especialmente a mika-neechan que fue a quien escribí velas de atardecer como regalo, también a mis amigos de Santiago, que los extraño, pero pronto nos reencontraremos, finalmente para la Vale :) gracias por invitarme a tu casa, xD hace siglos que no tomaba desayuno acompañado. En fin, pronto más escritos... xD y eventualmente algun díia posteare una actualizacion sobre el blog.

martes, 18 de mayo de 2010

Velas de Atardecer, Crónica de un Corazón Acústico

   Charlotte estaba sentada en una banca en el parque. Una lágrima recorría disimuladamente su rostro. Ella aun podía oír el eco de aquella discusión. Miraba el suelo, mientras acariciaba su cabello, intentando apaciguar su tristeza. Sopló una fuerte brisa, y comenzaron a llover hojas doradas, las cuales brillaban cuales velas prendidas por el blanquecino sol de otoño. El suelo estaba húmedo, y comenzaba a helar. La chica intentó mover sus manos para frotar sus brazos. Pero no pudo. De pronto sintió como dos palmas tibias sujetaban sus manos, el frío ya no tendría lugar ahí.
   James tomó asiento a su lado, mientras cubría a quien venia a buscar con un abrigo. Hay veces que la vida nos toma por sorpresa, pero así como la luz del día muere, siempre hay un nuevo amanecer, y así como hay luces que nos acompañan solo de día, hay luces que nos acompañan día y noche – Dijo James, mirando el horizonte – Puedo ser solo una vela pequeña, pero déjame brillar para ti día y noche – añadió, susurrándole al oído. Charlotte no respondió, simplemente dejó caer su cabeza en el hombro del chico, y se aferró a él.
   Pasaron varios minutos, antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, hasta que Charlote le dirigió una mirada dulce. – Gracias por estar aquí, por iluminar mis noches – Dijo, mientras James le dirigió una mirada reconfortante y se acercaba lentamente a su rostro mientras tomaba sus mejillas con ambas manos. En ese momento Charlote dejó de hablar. Se limitó a ruborizarse. – Esto es lo que yo quiero – Dijo James – no lo cambiaría, así que tranquila, no tienes nada que agradecer. Ahora  quiero que cierres los ojos, estarás bien – Añadió, y esperó hasta que la chica cerrara sus ojos, entonces se acerco lentamente y besó sus labios. Charlote se mantuvo un tiempo más aferrada al chico, con los ojos cerrados, descansando…recuperando la luz que había perdido.
   El sol se iba y comenzaba a hacer frío. – Vamos no dejaré que te quedes aquí, así sea que ambos debamos pasar la fría noche fuera del hogar – Le dijo a Charlotte mirándola a los ojos – Toma mi mano, vamos por algo para comer y beber. Comenzaron a caminar a lo largo de las pobladas calles céntricas, mientras el sol tomaba un tono dorado a medida que se acercaba la puesta de sol. Hallaron un pequeño salón de té, bastante acogedor, de madera clara barnizada. Charlotte se reflejó en la vitrina y vislumbró su falda con una blusa blanca y cubierta por la chaqueta de James, que le quedaba bastante grande.
   James abrió la puerta del local, mientras que Charlotte se quitaba la chaqueta para entrar. Se sentaron en una mesa para dos, que se encontraba en un rinconcito del lugar. Comieron un pastel mientras bebían té, y conversaron apaciblemente. En ese momento, un chico de aspecto sombrío se acerco a la mesa. – Hola, tu debes ser Charlotte – dijo el misterioso joven – he traído dos mensajes para ti. No puedo decirte de quien es cada uno, pero interprétalos, y podrás ver luz día y noche – continuó. El primero es: “disculpa, no quise que discutiéramos” y el segundo es: “ten calma, deja que tu melodía fluya”. James sonrió. – El primero es simple, y creo que es bueno, al parecer el problema ha acabado – a lo que Charlotte asintió – sin embargo, no puedo entender lo segundo. – Lo segundo es más simple, un corazón toca una melodía, una melodía acústica, es pura, sin distorsión, un corazón acústico, es el que siente y fluye con sentimientos puros – Dijo Charlotte, alegre por lo que había oído – muchas gracias por los mensajes – agradeció mientras volteaba  para agradecer al chico, sin embargo, ya no había nadie ahí.
   James decidió llevar a Charlotte a casa, ya que todo parecía estar más tranquilo. A pocas casas de llegar, se detuvo y le dijo: Charlotte, dime, ¿Qué melodía toca tu corazón para mí? – Una melodía que no quiero que deje de sonar – replicó – una melodía de amor. Se abrazaron, el sol terminó de esconderse, pero la luz no se apagó en toda la noche.


--------------------------------

Lo sé. Es una historia especial y particular, sobre todo para mi estilo de escribir. =) pero esta vez tiene un motivo. jeje :) es un regalo muy especial para mika-neechan y su novio Joss que estan de aniversario n__n y ps... no se, son muy especiales, creo que son de las pocas personas que me hacen creer que estas cosas aun pasan en este mundo.  en fin... creo que no puedo dar muchas palabras, espero que todos disfruten leyendo de esta historia que encierra cosas muy profundas :).